En esta nueva entrada, nos proponemos derribar las barreras culturales a través de la enseñanza intercultural, seleccionando a Japón como nuestro destino pedagógico. Esta elección no es casual; buscamos un contraste estético que desafíe la zona de confort auditivo del alumnado de 4-5 años, utilizando la música como un vehículo de respeto y descubrimiento de la diversidad.
Para presentar la cultura japonesa, introducimos el Shamisen, un laúd tradicional de tres cuerdas. A diferencia de los instrumentos de cuerda occidentales, el Shamisen posee un timbre percusivo muy marcado que nos permite trabajar la sensibilidad audio-perceptiva y la discriminación tímbrica. En el marco de nuestro diseño de aula, este instrumento se integra en la asamblea para trabajar el Saber Básico F: El lenguaje y la expresión musicales, permitiendo que el niño identifique sonidos que no pertenecen a su entorno cotidiano, lo que estimula directamente el hemisferio derecho y la memoria auditiva.
Como canción tradicional, hemos seleccionado “Kagome Kagome” (El pájaro en la jaula). Es una Warabe Uta (canción de juego) que, al igual que nuestro “Patio de mi casa”, utiliza la estructura del corro para fomentar la cohesión grupal. La letra y la melodía pentatónica facilitan que el alumnado se sumerja en una realidad lingüística y musical distinta, promoviendo la escucha musical como disfrute y el respeto por las manifestaciones artísticas de otras culturas.
La dinámica consiste en crear un círculo (el nido) donde un niño o niña, situado en el centro con los ojos cubiertos por un pañuelo de seda, debe identificar mediante la escucha activa quién se encuentra a su espalda al finalizar la melodía. Esta actividad no solo desarrolla la orientación espacial y la memoria auditiva, funciones clave del hemisferio derecho, sino que elimina las barreras jerárquicas al situar a todo el grupo en un plano de igualdad comunicativa.
En definitiva, el viaje a Japón a través de su música no es solo una lección de geografía, sino una experiencia de inmersión sensorial diseñada para que cada niño y niña pueda vivenciar el respeto por la diversidad cultural como un valor universal, transformando el aula en un espacio de convivencia rítmica y emocional.

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