Nuestro aula de música ideal

El aula de música para el 2º ciclo de Educación Infantil (4-5 años) lo hemos diseñado pensando en eliminar todas las barreras jerárquicas posibles (cognitivas, físicas, estructurales, comunicativas y estructurales), teniendo como marco pedagógico el DUA. Nuestra clase está diseñada bajo el concepto de "La Curva Sensorial", una sala abierta y redondeada para romper así con la rigidez tradicional del aula y sus 4 esquinas. Nuestro diseño facilita la libre circulación y la autonomía, dejando el centro despejado para el movimiento corporal y teniendo 4 zonas clave: la Asamblea (un espacio con texturas suaves para el canto y la audición), el Rincón del Silencio (equipado con pufs y auriculares de cancelación de ruido para atender a la hipersensibilidad auditiva), el Taller de Fabricación Sonora (para la creación con materiales reciclados) y un Muro de Exploración Táctil (con instrumentos anclados a alturas variables, garantizando el acceso universal incluso para niños con movilidad reducida).

Para garantizar la inclusión se ofrecen variedad de señales cognitivas, donde cada estante integra fotos, nombres en mayúsculas y pictogramas (SPC/ARASAAC), permitiendo que niños con TEA o dificultades de lenguaje puedan orientarse solos. Además, los muebles a "nivel de suelo" eliminan lo que denominamos barreras estructurales. Estéticamente, apostamos por una paleta de colores neutros (madera clara, gris y verde) que compensa la alta estimulación sonora propia de un aula de música con una calma visual necesaria para reducir la ansiedad. Esta decoración se apoya en la sinestesia visual, usando líneas onduladas en las paredes para representar gráficamente conceptos abstractos como la altura o la intensidad del sonido.

Por otra parte, el confort sensorial es esencial: el suelo de madera aporta calidez; la iluminación natural se filtra a través de ventanas altas que cuentan con estores regulables, permitiendo crear ambientes de penumbra para audiciones relajantes sin distracciones externas y para aislamiento acústico, pensado sobre todo para alumnado con mayor sensibilidad sensorial, hemos encontrado la solución ideal: paneles de fieltro y nubes de espuma en el techo.

Finalmente, en cuanto a la selección de los instrumentos y la organización del aula buscamos sobre todo la autorregulación. Se priorizan instrumentos de pequeña percusión para la motricidad fina (claves, maracas…), instrumental Orff de placas con barras desmontables para facilitar la escala pentatónica (xilófonos, tambores o panderetas…), elementos de viento y agua para el trabajo de la respiración, y tecnología inclusiva (como Beamz o Makey Makey) que traduce el movimiento en sonido.

Bajo el marco del DUA, esta distribución por intensidades permite que el alumnado de 4-5 años aprenda a modular su propia energía, convirtiendo el espacio en un agente educativo que no solo se adapta a la discapacidad, sino que proporciona universalidad en el acceso musical para todo el alumnado por igual.

Redactado por Marina Calero García.

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