Hemos elegido una pieza musical, el Vals No. 2 del compositor Dmitri Shostakovich, y hemos diseñado un musicograma basado en ella para trabajarlo de forma práctica y divertida.
Pero, ¿Qué es exactamente un musicograma? Este concepto fue creado por el pedagogo belga Jos Wuytack. Él lo define como un registro gráfico o una representación visual del desarrollo dinámico de una obra, donde la notación musical tradicional (el clásico pentagrama) se sustituye por símbolos más sencillos y accesibles. Su objetivo principal es ayudar a que niños, jóvenes o cualquier persona sin conocimientos musicales previos puedan "leer", escuchar y comprender la estructura de la música de una forma activa.
A continuación, explicamos un poco los puntos claves para aplicar esta Situación de Aprendizaje relacionada con dicho musicograma en el aula.
Situación de Aprendizaje: | Ciclo y curso al que se destina Estas actividades están orientadas a la Etapa de Educación Infantil, específicamente para los alumnos de 5 años. |
Objetivos didácticos Los objetivos que buscamos alcanzar con esta propuesta son:
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Desarrollo de las sesiones SESIÓN 1: ¿Quién era Dmitri? (40 min) Con el fin de acercarlos a la figura de Dmitri y de cómo era su vida para así cuando se trabaje su canción que los niños sean capaces de ubicar y conocer un poco al autor, llevaremos a cabo la siguiente actividad como actividad introductoria. La sesión comenzará con un pequeño cuento (Anexo 1) adaptado para ellos en el que se cuenta de manera breve y resumida la vida del compositor. Tras la lectura, se realiza una dramatización guiada, en la que el alumnado representa escenas clave del cuento como por ejemplo; caminar como si estuvieran en la nieve, simular que tocan el piano o escuchar atentamente como el protagonista. Esta fase permite vivenciar la vida del compositor a través de la expresión corporal. Seguidamente, se introduce una actividad de audición musical emocional, en la que se escuchan fragmentos contrastados asociados a la figura a trabajar como es el Vals No.2 . El docente presenta dos tarjetas visuales un con un emoticono de alegría para las partes que trámites más alegría, y por el contrario música con cara más seria cuando la música transmita más seriedad o tranquilidad, dichas tarjetas el alumnado las levantará según lo que percibe en cada fragmento. En una segunda escucha, se añade la expresión corporal: la música alegre se representa con movimientos libres y dinámicos, mientras que la música más seria se acompaña de movimientos lentos y pausados. De este modo, se refuerza la relación entre música, emoción y expresión corporal. La actividad finaliza con una breve asamblea de cierre, en la que el alumnado expresa qué ha sentido, qué parte le ha gustado más o menos, cómo se ha movido… reforzando así lo aprendido. SESIÓN 2: “Dibujamos lo que escuchamos” (30 minutos) El fin de esta sesión es introducirles de manera sencilla lo que es un musicograma, para que así estén más preparados a la hora de trabajar el musicograma del Vals.2. de Dmitri.De esta manera los niños se familiarizan con lo que es el musicograma, empezando así por uno más sencillo para que así cuando trabajemos el vals de Dmitri no lo vean tan complejo y entiendan cómo funciona dicha estructura musical. La sesión comienza con el alumnado sentado en asamblea. El docente propone un juego sencillo para introducir el concepto de sonido y silencio: cuando suena la música, los niños y niñas se mueven libremente por el espacio, y cuando la música se detiene, deben quedarse completamente quietos como estatuas. Este primer momento permite activar la atención y anticipar el contenido de la sesión. Posteriormente, el docente presenta la idea de que “la música también se puede dibujar”. Para ello, se presenta un musicograma sencillo creado por el docente, en el suelo utilizando los elementos presentados anteriormente: círculos rojos para representar el sonido y círculos blancos para el silencio. Primero, recorren el musicograma, atendiendo únicamente al criterio de con sonido o sin sonido caminando sobre él. mientras suena la música. Posteriormente, le añadimos la variable corporal, de manera que cuando pisan un círculo rojo, realizan una palmada, y cuando pisan un círculo blanco, permanecen en silencio. De este modo, conectan la representación visual con la acción corporal. Finalmente, los niños por grupos crearán su propio musicograma, lo presentarán y realizarán a toda la clase cuando hagan una puesta en común. SESIÓN 3: “La belleza del musicograma” La sesión comienza con una asamblea de activación en la que el docente introduce la música de manera motivadora, invitando al alumnado a imaginar que van a participar en un baile elegante, similar a los de los cuentos. A continuación, con el fin de ir introduciendo poco a poco en un ambiente musical se llevará a cabo una repetición rítmica “1-2-3”, primero con palmadas y luego con pequeños desplazamientos por el espacio. Así los niños y niñas se familiarizan con la base rítmica del vals de forma vivencial. Seguidamente, se realiza una primera audición del fragmento musical, que aunque ya les sea familiar porque se ha trabajado sesiones antes, consideramos que la deben de escuchar de nuevo para así tenerla reciente para el trabajo posterior. Durante la audición se les permite desplazarse libremente por el espacio según lo que la música les sugiera. Tras esta escucha, el docente plantea preguntas sencillas que invitan a la reflexión, como si la música es suave o fuerte, o si invita a moverse rápido o despacio. En la siguiente fase, se introduce el musicograma como herramienta visual de apoyo. Este estará compuesto por una secuencia sencilla de símbolos, cada uno asociado a un tipo de movimiento: balanceo suave, pasos marcando el ritmo y movimientos amplios como giros o elevación de brazos. El docente explica cada símbolo de manera clara y acompaña la explicación con demostraciones corporales, permitiendo que el alumnado practique previamente los movimientos sin música. Antes de poner en trabajar el musicograma con la música, primero probaremos el musicograma sin ningún tipo de acompañamiento musical para que así los niños interioricen los movimientos que corresponden a cada símbolo. Posteriormente, se lleva a cabo una audición guiada en la que el alumnado sigue el musicograma mientras escucha nuevamente el vals. El docente señala los símbolos en el orden establecido,para así facilitar que los niños sigan tanto la música como el musicograma. Esta actividad puede repetirse una segunda vez o como tantas veces queramos, reduciendo progresivamente la ayuda, con el objetivo de fomentar la autonomía en el seguimiento de la estructura musical, con el objetivo final de llegar a que en algún momento sean capaces de seguir el musicograma sin ayuda. Finalmente, la sesión concluye con una actividad lúdica en la que uno o varios alumnos asumen el papel de “director o directora”, siendo los encargados de señalar el musicograma mientras el resto del grupo realiza los movimientos correspondientes. | |
Para llevar a cabo todo el proceso, contaremos con los siguientes elementos:
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